Cine – El olvido que seremos: la historia de un hombre que amó

El olvido que seremos: la historia de un hombre que amó

La inconsciente inocencia de la infancia. La mirada de un hijo a su padre. Un hombre bueno. Un país infame.


Por: Clara Inés González Libreros
Estudiante de Comunicación Social Univalle

“No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.”
Jorge Luis Borges

Título: El olvido que seremos
Director: Fernando Trueba
Nacionalidad: Colombia
Año: 2020
Duración: 136 minutos




Foto:https://bit.ly/3yu72l8


Antes de ser asesinado el 25 de agosto de 1987 en Medellín, el médico y activista en pro de los Derechos Humanos, Héctor Abad Gómez, le dijo a sus amigos: “Yo seré recordado por haber sido el padre de Héctor Joaquín”. Y así fue. Honrando su memoria, en 2006, Abad Faciolince publicó El olvido que seremos, una crónica de su vida hasta la muerte de su padre; relato íntimo y profundo que, tras convertirse en un hito colombiano para la literatura hispana, transformó sus palabras en fotogramas, en la dirección y el guion de los hermanos Fernando y David Trueba, y recibió el Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana.

Es la historia de un padre que cantaba con sus hijas; de un profesor de la Facultad de Medicina que saludaba a sus alumnos con una pregunta: “¿Qué ha pensado usted hoy?”; de un ciudadano crítico de la desigualdad; de un pionero de la salud pública en Colombia que creía en la vacunación masiva, en el lavado de manos y el agua limpia; es el retrato atemporal de un país de desaparecidos, abandonados y mártires, de silencios forzados y familias incompletas, y sobre todo, es la mirada inocente de un hijo, una memoria nostálgica y precisa.

El decimosexto largometraje de Trueba, ganador del Óscar en 1993, explora la inconsciente inocencia de la infancia. El director no justifica la bondad del personaje de Héctor Abad (Javier Cámara). Al igual que un niño desconocemos su pasado, las razones de las cosas, el porqué de sus ideologías. La forma es sutil y poderosa. Un recurso fundamental es la división fotográfica para narrar el pasado: cuando Abad Faciolince es un niño y el oficio de su padre es la bondad, se presenta con una luz brillante y una paleta de colores vivos. Amarillos, ocres y rojos. Pero, al convertirse en un adulto, en el presente, el director opta por escenas en un blanco y negro brillante, quizá augurando el fin de la vida, una lucha perdida, un tiempo en contra.

“Uno de los aspectos que más me atrajo para hacer la película, fue el hecho de que es una historia sobre la educación, de cómo un hombre educa a su hijos en la libertad y lo hace por fuera de lo convencional, de una manera muy abierta, libre, llena de humor y amor al mismo tiempo. Es curioso. La película que siempre cito como la que fue clave en mi vocación como director es una que se llama El niño salvaje, de François Truffaut, un relato en el que no hay tiros, ni acción, ni una historia de amor. Es la historia de un médico educando a un niño salvaje que ha crecido abandonado en el bosque, como un animal. Es una ironía o una casualidad de la vida que yo hubiera acabado haciendo esta película que también trata de la educación. Es un tema muy querido para mí.”, explicó Trueba en una entrevista al periódico El Tiempo.

Con el sello de Caracol Televisión y Dago García Producciones, El olvido que seremos es una producción colombiana con una participación española estelar. Su protagonista, el español Javier Cámara, leyó el libro en un avión rumbo a Colombia a donde venía a trabajar en la serie Narcos, de Netflix. Desconocía que se adaptaría al cine hasta que el mismo Héctor Abad Faciolince le explicó que su sonrisa le recordaba a su padre, y no pudo negarse. A pesar de algunas dificultades para adoptar el acento característico, logró captar la esencia del personaje hasta representar su convicción más profunda.

“España está llena de gente buena que sustenta este momento político de discusiones y de gritos y griteríos, Colombia igual… Es justicia poética darles el espacio en la cultura a las personas que han hecho el bien y que han intentado hacer el bien (…) Estamos plagados en el cine actual de ver superhéroes que vuelan y que llevan capa, entonces no hablamos de los superhéroes de verdad, de los que salen cada día con su traje de sanitario, de médico, de bombero, de doctor a hacer el bien a los demás”, justificó Cámara en una entrevista virtual a Efe con motivo de la presentación de la película en Colombia.

Podría decirse que esta película cuenta dos historias: la memoria de un mártir colombiano, alguien que levantó su voz contra las injusticias y que por sus ideales fue condenado a la muerte; y un testimonio sobre el amor como una de nuestras fuerzas más poderosas. Héctor Abad Gómez lo sabía. Para él, el ser humano necesitaba de las cincos As para vivir: agua, aire, alimento, abrigo, y afecto. Bajo ese precepto erigió su vida. Así educó a sus hijas y a su único hijo, así ejerció su profesión, cultivó su rosal y pensó su país. Su relevancia en grandes acontecimientos y en pequeños detalles como la enseñanza y el afecto inspiró a su hijo a inmortalizar su memoria, a sus estudiantes; y por su mismo amor, a pesar de la muerte, su vida persiste. Es la historia de un hombre que amó.

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