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Entrevista con Daniel Cassany: 

“No me siento esclavo de paradigmas ni de teorías” 

Daniel Cassany es el investigador sobre lectura y escritura más conocido en el contexto hispanoparlante. Sus trabajos, de amplia difusión por su profundidad y su didáctica, son de obligada referencia entre docentes y escritores. Presentamos una entrevista que el profesor español concedió en su reciente visita a la Universidad del Valle.     

“La lectura desde una óptica sociocultural: enfoques e investigaciones” fue el título de la conferencia presentada  en la Universidad del Valle por Daniel Cassany, investigador y autor de varios los libros 'Describir el escribir', 'La cocina de la escritura', 'Construir la escritura' y 'Tras las líneas'. Cassany considera que leer en la actualidad no es sólo decodificar sino ir tras las líneas y por entre las líneas de los discursos, los cuales cada vez son más científicos y tecnológicos. 

¿Cómo es tu relación con esta preocupación por la lengua, por enseñarla y estudiarla? ¿Cómo ha sido tu perito más desde el punto de vista personal?

Bueno, yo estudié filología por que quería ser novelista, pero, en la facultad de filología de la universidad de Barcelona me enseñaron básicamente a leer, no me enseñaron a escribir y yo tenía que ganarme la vida, entonces empecé a trabajar dando clases de lengua catalana en el momento del cambio político en España. A partir de allí me sentí muy a gusto en esta faceta y empecé a dirigir mi actividad más hacía lo que es la enseñanza. La idea original de ser novelista ha ido quedando alejada en el tiempo por que me siento muy a gusto con esta identidad, con este perfil. 

Vemos que ahora te interesa más los procesos provocados por la revolución tecnológica de la información, en la charla hablaste mucho de esto. ¿En qué momento empiezas a preocuparte por esto?

Tuve primero unos años en que me dediqué mucho a la enseñanza de la lengua en general, no sólo a la escritura o la lectura, después me especialice en la escritura y en la lectura. En los últimos años la mirada se ha centrado en formas más contemporáneas de leer y escribir, es a partir de aquí que surge este interés por la lectura en los formatos más modernos, en las computadoras; en otros formatos de la vida real como los teléfonos móviles, las pantallas electrónicas. La preocupación surge de estar estudiando las cosas que hace la gente realmente. 

Estás muy conectado a nivel de investigación con grupos en todo el mundo y especialmente en América latina, cuéntanos un poco como ha sido esta experiencia, de que manera son tus relaciones.

Para mí una forma de crecer, de aprender es estar en el despacho de mi universidad leyendo los boletines de mi ámbito, pero, otra forma es, estableciendo contactos con distintos grupos humanos que están trabajando temas afines en distintos lugares del mundo, desde esta óptica la verdad es que tengo muchos contactos con América latina, prácticamente vengo dos o tres veces al año como mínimo. Hubo una época en que colabore con el gobierno de Chile, los últimos años he colaborado mucho con México. Bueno, conozco muchos grupos aquí, mantengo mucho dialogo con gente de aquí.  

Muchas personas creen que su enfoque sociocultural sólo se evidencia en Tras las líneas, sin embargo, en La cocina de la escritura y Construir la escritura ya se resalta la importancia de está como practica sociocultural, y como asunto de interés público para  la ampliación de la democracia. ¿Qué piensa usted sobre esto? 

Quizás donde se formula de una forma explicita la idea de ver la lectura y escritura desde un enfoque sociocultural es en el último libro, Tras las líneas, pero claro, siempre hay elementos en libros previos. La relación entre escritura y democracia o simplificación del lenguaje y desarrollo democrático de las comunidades, es una línea de trabajo que no siempre esta relacionada con la enseñanza de la lengua, pero, siempre me ha interesado mucho. Entonces, he colaborado con muchas instituciones públicas y privadas, en actividades de simplificación del lenguaje, por ejemplo, en Mexico hay todo un movimiento llamado lenguaje ciudadano que consiste en reformular toda la documentación burocrática del país para escribirla de una forma muy sencilla, comprensible,  para todo el mundo, yo he colaborado con ellos en estas cuestiones de mejorar los textos para facilitar el acceso de las personas a la información y construir una comunidad más democrática.   

Teniendo en cuenta el poder de los medios en el control del discurso público, ¿serán suficientes los enfoques de la literacidad crítica en las instituciones educativas para enfrentar lo que se esconde en los discursos?

Bueno… esperemos que sí. No es tanto cuestión del concepto, el concepto es claro y difícilmente indiscutible, la cuestión es como se implementa, no es tan sencillo cambiar las mentes de los profesores y las prácticas del día a día en el aula. Yo creo tiene que pasar tiempo para de algún modo ver como eso se va materializando, normalmente la escuela es conservadora e integra los cambios educativos de una forma más lenta que la sociedad; un profesor mío muy radical siempre decía: antes desaparecerá la religión y muchos años después todavía habrá iglesias. Los cambios son mucho más rápidos en la sociedad y más lentos en la escuela, por este motivo esperemos que este enfoque llegue a las escuelas y permita avanzar. 

¿Por qué prefiere el concepto de literacidad al de alfabetización adoptado por  Paulo Freire y Emilia Ferreiro?

El concepto es el mismo, lo que estamos discutiendo es el término para referirnos al concepto; Paulo Freire, en algunos de sus libros escritos en ingles originalmente, habla de littericy de modo que en el concepto incluso el término es el mismo. Emilia Ferreiro defiende el término alfabetización en algunos contextos y en otros el término cultura escrita; ella no ha defendido el termino literacidad, no ha opinado tampoco en contra. Yo creo que más allá del nombre lo importante es que el concepto quede claro en toda la gente, de hecho la idea de utilizar la palabra literacidad, es la idea de intentar encontrar una palabra que pueda transmitir de mejor manera el concepto completo, en cambio alfabetización muchas veces confunde, por que la gente acaba pensando que se trata sólo de adquirir el código y es una cosa mucho más profunda.    

Los modelos de lectura de  la literatura y la ciencia, que fundamentan la cultura occidental, han estado asociada a prácticas discursivas elitistas. ¿Crees que las propuestas de literacidad crítica pueden contribuir a democratizar el acceso al discurso científico?

Bueno, yo creo que la literatura no es sólo elitista; hay algunas formas de literatura que si son elitistas y quizá la literatura prestigiosa es la elitista, es Gabriel García Márquez, es estos autores de culto, pero, las Telenovelas, eso es literatura popular y de gran consumo, tendríamos que tener una mirada más global de la literatura y no sólo considerar la literatura de elite. La música, por ejemplo, las letras de los vallenatos o del rock siniestro, todo eso son formas de literatura popular. En el caso de la ciencia es más interesante por que estamos siendo colonizados por la ciencia, cada vez vivimos en un mundo más científico; es interesante ver como una forma de conocimiento científico sustituye una práctica popular y nadie discute, la gente deja de fumar, hace ejercicio, cambia la dieta alimenticia por motivos de salud, entonces, el nivel de conocimiento científico de toda la población va aumentando poco a poco, aunque, no seamos muy concientes, a partir de aquí la literacidad crítica tiene que de algún modo enseñar, por ejemplo, a los que no saben de genética, lo que son las investigaciones en este ámbito.       

George Steiner ha insistido en que las condiciones de soledad y silencio necesarias para la lectura han sufrido cambios muy grandes (ruido, multitudes, los medios de comunicación, la música). ¿Crees que estas transformaciones nos alejan definitivamente de la escritura y la lectura?

Yo creo que George Steiner se refería a la lectura más literaria, ensayística, la lectura de fondo, pero, vivimos en una comunidad letrada, en un mundo que todo esta organizado por textos; vas a un restaurante y tienes que leer una carta, pagas una cuenta que esta escrita. Desde este punto de vista es cierto que han cambiado las condiciones, han cambiado las formas de lectura, de algún modo nos estamos acostumbrando a leer y a escribir con un cierto nivel de ruido o nos estamos acostumbrando a la multiliteracidad, lo que los ingleses llaman multitasking que es hacer muchas tareas al mismo tiempo. 

¿Qué relación encuentra usted entre la expansión de las tecnologías y los desarrollos de la literacidad crítica?

Pues muy estrecha, las tecnologías han multiplicado las posibilidades de acceso que nosotros tenemos a los discursos, hoy es mucho más fácil difundir tus ideas, se puede organizar una manifestación por mensajes de texto, se pueden hacer convocatorias mundiales a partir de mensajes de correo electrónico, esto esta exigiendo claramente leer de otra forma.  

¿Hasta qué punto las transformaciones de lectura y escritura, derivadas de las nuevas  tecnologías, ayudan a expandir la democracia? ¿Cuáles serían las posibilidades o los riesgos?

Las tecnologías cambian, las prácticas que tenemos de lectura y escritura nos sitúan en un contexto totalmente diferente, eso tiene ventajas y tiene riesgos. Las ventajas son: que podemos acceder a mucha más información, puedes contrastar las fuentes de información, entonces, claro, esto es positivo; por otro lado, también es cierto que estas en contacto con el mal de una forma más intensa, te llegan muchos peligros en forma de virus, en forma de discursos maléficos, basura, mentira que hay que manejar.   

¿Crees que un programa de literacidad crítica en la educación, podría contribuir a la solución de un conflicto político, como el que vive nuestro país?

Sí, pero no necesariamente se vincula la solución de estos problemas con un cambio educativo, seguro que una educación más plural, más abierta, donde todo el mundo pueda decir lo que piensa, construye una comunidad con un sentido de la realidad más global, con una comprensión más generalizada de los distintos grupos, pero, claro, la pobreza no, necesariamente, se soluciona aprendiendo a leer y a escribir, o sea, es muy importante este enfoque de la literacidad crítica, pero, también es muy importante el desarrollo de otro tipo de condiciones sociales para facilitar el avance social en todos los ámbitos. 

Derrida en su libro 'La Gramatología' hizo un estudio muy interesante sobre la escritura en Levi Straus, mostrando como la invasión de la escritura sacaba a la comunidad de sus prácticas y se inscribía como un elemento de la dominación. ¿La escritura también puede ser vista como un instrumento de la liberación, de la construcción de la identidad?

Bueno, la escritura es una tecnología que usamos las personas para dominar a otros, el ejemplo más claro aquí en América es la invasión europea, cuando llegaron los Españoles una forma de sometimiento fue precisamente la escritura y con la escritura se legislaban, se establecían leyes que tenían que obedecer los indígenas. El anverso es que también puede ser utilizada como una tecnología que te permite salir de una determinada visión para llegar a otro ámbito; obviamente cuando a una comunidad llega una tecnología nueva se redistribuye las tecnologías viejas, es lo que pasa con la llegada del Internet, del correo electrónico, esta provocando cambios en el resto de formas de comunicación.   

¿Si la literatura resignifica los conceptos y a partir de estos comprendemos y resignificamos la realidad, no merecería entonces un lugar de primer orden dentro de la literacidad o la teoría de la escritura?

Sin duda la literatura en todas sus formas es una manifestación cultural fundamental y evidentemente la literacidad también la incluye, pero, es la que ha tenido más desarrollo, en cambio no se ha hablado tanto de leer y escribir la ciencia, de escribir la economía o el derecho, quizá esta sea una de las razones por la que me interesa más esto; pero, bueno, también me interesa la literatura, soy un muy buen lector de textos muy variados. 

Ahora que estamos hablando de literatura, aprovechando que estas aquí ¿Cuáles son los autores que más te gustan, tanto españoles como latinoamericanos, en términos literarios, desde tu visión de trabajo que te ha llamado más la atención?

Me han gustado mucho las novelas de Murakami, el japonés, las he gozado mucho, especialmente Tokio Blues. Me gusto mucho una novela muy vieja de un autor que conocí, estuve en Montevideo, entonces allí conocí a Napoleón Baccino y entonces el me dio a conocer su novela Maluco que me pareció fascinante como antinovela histórica. Me gusta mucho David Losh, quizá sea uno de los autores que he leído más en los últimos años, me gustan mucho sus novelas sarcásticas sobre el mundo universitario. Leo cosas muy dispares, o sea, de lenguas muy distintas. 

¿Para usted qué ha significado la llegada de grandes contingentes de hispanoamericanos a España?

Bueno, España ya es el país de Europa que tiene más habitantes extracomunitarios; entonces, claro, esto ha supuesto un cambio muy grande en la realidad social española. Donde se percibe más este cambio es en las grandes ciudades, en Madrid, en Barcelona y en la Cuenca del Mediterráneo, donde puedes encontrar ciudades multiétnicas, eso para mi es muy positivo por que ha cambiado mucho las perspectivas de la gente y ha abierto la mirada a una realidad mucho más plural.  

En la charla usted planteó las corrientes teóricas que son antecedentes en sus investigaciones, me gustaría aclarar como es ese proceso teórico en ti.

No he sido nunca fundamentalista, prefiero que las cosas fluyan de manera muy sencilla, entonces, si el objetivo es mejorar la forma de vida de una comunidad o incrementar sus posibilidades de acceso a la cultura, pues, yo creo que lo que hay que hacer es tomar los conceptos teóricos que te sean más útiles. No me siento nada esclavo de un paradigma o de una teoría.

 

Por Alfonso Vargas Franco. Prof. Escuela de Ciencias del Lenguaje, Univalle. Darío Henao Restrepo. Director La Palabra. Herney López. Catedrático de Constitución y Formación ciudadana, Univalle. Javier Rodrigo Zamudio. Estudiante Lic. Lenguas Extranjeras, Univalle.