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Henri Cartier-Bresson: el fotógrafo
invisible
Henri Cartier-Bresson es una figura mítica en la
fotografía del siglo XX. Considerado el padre del
fotorreportaje, a 100 años de su nacimiento le
hacemos un homenaje al fotógrafo del momento
decisivo.
Por Adriana
Castellanos Olmedo*
“Fotografiar es retener la respiración cuando todas
nuestras facultades se conjugan ante la realidad
huidiza; es entonces cuando la captación de la
imagen supone una gran alegría física e
intelectual”. Cartier-Bresson.
Invisible, porque para registrar un respiro, un
guiño e incluso un gesto, para plasmar lo que se ve
en segundos, para captar el momento decisivo, “para
inmortalizar en una sola imagen lo que sucedía en
una escena”, para detener el tiempo se debe ser
intocable, oculto, invisible.
Para Cartier- Bresson la fotografía es el único de
todos los medios de expresión que fija el instante
preciso. Por ello viajaba por todos los lugares
posibles con su famosísima, ahora mítica cámara
Leica, la cual en sus palabras era la prolongación
se su ojo, su máquina de espiar; capturando imágenes
que contaban una historia, que reportaban un
momento.
El nacer parte de una familia burguesa (22 de Agosto
de 1908) le sirvió principalmente para codearse con
las figuras más relevantes del arte moderno, tales
como Gertrude Stein, Rene Crevel (escritor
surrealista), Max Jacob (poeta), Salvador Dalí, Jean
Cocteau y Max Ernest, entre otros. Pero
paradójicamente su posición social estimuló a su vez
su sencillez y su conciencia, reflejando en su
trabajo el mundo humano en su contexto, “capturando”
gentes y lugares alrededor del mundo.
Cuando estalla la II Guerra Mundial, septiembre de
1939, Bresson se alista en el ejército siendo
capturado al poco tiempo por los Alemanes. Después
de casi tres años y dos intentos fallidos de
escapar, logra huir hacia París.
Sin embargo, fue en su viaje a África en 1931 a sus
22 años, cuando comienza a "sentir" la fotografía
como testigo de las cicatrices del mundo. A
continuación viaja a lo largo de la Europa Oriental:
Alemania, Polonia, Austria, Checoslovaquia y
Hungría. En 1932, viaja a Francia, Italia y España (
donde filma un documental sobre los hospitales
durante la guerra civil, titulado Victoire de la Vie
(Victoria del la vida)) También visita México y Cuba
conectándose con las realidades latinoamericanas e
inmortalizando con su cámara a personajes tan
importantes como “el che” Guevara y Fidel Castro. A
lo largo de su carrera, tuvo la oportunidad de
retratar además a personajes de la talla de
Pablo Picasso,
Henri Matisse,
Marie Curie,
Edith Piaf, A
su vez visitó por el Oriente: India, Birmania,
Pakistán, China (cubriendo la entrada triunfal de
Mao Zedong a
Pekín) e
Indonesia entre 1948 y 1950. Cartier-Bresson fue el
primer periodista occidental que pudo visitar la
Unión Soviética
tras la muerte de
José Stalin,
consolidando su trabajo como un fotorreportaje que
narra historias de vidas y sociedades.
Sus logros profesionales son innumerables, vale la
pena destacar que fue el primer fotógrafo en exponer
en el museo de Louvre de París; que trabajó
como colaborador del reconocido realizador francés
Jean Renoir haciendo algunas películas bastante
polémicas y que junto a Robert Capa, David Seymour y
Georges Rodger fundó la primera agencia cooperativa
de fotografía, "Magnum Photos”, independizándose así
de las revistas o periódicos que condicionaban su
trabajo.
Además de fotógrafo, Bresson también era un artista
apasionado por el dibujo y la pintura. Apoyado en
esto y sintiendo la posibilidad de descansar del
“ajetreo” experimentado por más de seis décadas ,
decide jubilarse y deja de un lado su “Leica”
A pesar de la conmoción que esto causó en el
mundillo fotográfico afirma convencido que, "Todo lo
que ansío por estos días es pintar, la fotografía
nunca ha sido mas que una manera de pintar, un tipo
de dibujo instantáneo"
Henri Cartier-Bresson es un maestro de la captura
del momento decisivo, viajaba, observaba los
personajes, ordenaba elementos y disparaba en ese
breve instante en que todo forma un conjunto
significativo, que no es otro que la oportunidad y
el natural unido al anonimato del fotógrafo, donde
este se vuelve un testigo invisible, consiguiendo a
través de su cámara un documento gráfico sobre el
devenir diario y la historia social del mundo.
Henri Cartier-Bresson muere a los 95 años de edad el
día 3 de Agosto del 2004 en su residencia "Le Claux"
al norte de Marsella-Francia.
*Lic en Artes Visuales Universidad
del Valle
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