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Bernardo
Salcedo: su obra y su influencia

El hombre que planteó la desmaterialización del arte
plástico en Colombia con su universo de cajas, nació
en Bogotá en 1939 y falleció el pasado 21 de enero
de 2007
“La gente se acostumbró a conocerme por las
bestialidades que yo decía, que en el fondo no eran
bestialidades. Se acostumbraron más a mis palabras
que a la imagen”. Bernardo Salcedo
Por Carolina González Aguiar*
Bernardo Salcedo fue uno de los artistas más polémicos que
aparecieron en nuestro país en la década de los
setentas, para invadirnos con su muestra artística
de una tendencia que empezaba a tener apogeo en
América Latina: el conceptismo. Salcedo nació en
1939 en Bogotá, estudió sociología y arquitectura en
la Universidad Nacional, y en esta última obtuvo el
grado Cum Laude. Se destacó por plasmar su
pensamiento extraordinario y por dotar su creación
de un carácter estético que siempre albergaba un
motivo y a la vez una crítica; construyó su obra a
partir de objetos diversos, y como lo afirma
Eduardo Serrano, conocedor de su obra, desde sus
primeras cajas el artista planteó un rompimiento
radical con los conceptos establecidos de la
plástica. Dos obras suyas deberíamos recordar hoy:
Primera lección, donde el escudo nacional
desaparece lentamente: primero Panamá, después el
cóndor, el orden, la libertad...y su clásico bodegón
sin un rastro de pintura, sino con los textos: En
una mesa hay una piña dos cebollas. Y se ven dos
vasijas. Dos naranjas. (Solas). Un repollo. (No hay
más).
Salcedo empleó toda clase de elementos prefabricados, así
como productos naturales, por medio de los cuales
descubrió y recreó inusitadas relaciones entre las
formas y funciones de los elementos. Además, el
artista recibió toda clase de influencias del pop,
del surrealismo y del conceptualismo, usó formas de
operar artísticamente estructuradas por esas
vanguardias, pero a su obra no pudo ser catalogada
bajo alguno de estos rótulos, porque simplemente no
ajustaba formal ni conceptualmente.
Cuando hablaba Bernardo Salcedo, lograba escandalizar a
todos con sus palabras y después de la publicidad
gratuita obtenida por lo medios de comunicación que
lo buscaban para llenar los ejemplares con sus
polémicas intervenciones, decidió alejarse no sólo
de la prensa sino también de la crítica, que parecía
centrar más su atención en el desparpajo de sus
comentarios que en los efectos visuales que
intentaba producir con sus obras.
Su actitud irreverente, audacia creativa e ingenio, y sus
dosis de humor dieron cabida a muchas de las
corrientes y actitudes que hoy tienen lugar. Salcedo
fue el primero en plantear la desmaterialización del
arte en nuestro país, señalando que el arte era una
debilidad –como lo afirma en una entrevista de
Álvaro Barrios, para el periódico El Tiempo-, a
parte de ser un concepto y no una manualidad.
En entrevista concedida a la Revista Diners, Salcedo afirmó
que la crítica pasó de moda. Se acabó. Ya nadie lee
a los críticos. Además, hacer crítica es sentar
ideologías y al hacerlo se invalidan muchas cosas.
En algunas de sus obras se evidencia un interés por
comunicar opiniones con un claro ánimo crítico y
trasfondo político, como es el caso de la Primera
lección, una de sus obras más famosas que plantea la
Desaparición del Escudo, al que poco a poco
le falta Panamá, el cóndor, el orden y la libertad.
Y aunque Bernardo salcedo falleció el pasado 21 de enero de
2007 a los sesenta y ocho años, es sin duda uno de
los más grandes referentes del arte moderno. Su
interés por traspasar los límites le convirtieron en
un artista que a través del lenguaje conceptual
intentó dotar su obra de ideas sobre realidades
externas al arte plástica, y se negó no sólo a ser
un exclusivo productor de formas sino a explicarlas.
De la vida personal de Bernardo Salcedo fue muy poco
lo que el artista nos dejó entrever; enfrentó su
enfermedad con un férreo silencio que le impidió a
muchos imaginar que el artista se acercaba a la
muerte.
*Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle.
carolinagonzalez87@yahoo.com |