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III Festival
Internacional de Ballet de Cali
En su tercera versión el Festival logró
aumentar el número de compañías y países
participantes. La masiva asistencia y la
aceptación ante la calidad de las
presentaciones hacen que la ciudad se
proyecte como sede latinoamericana del
movimiento internacional de ballet.
Por: Ricardo Rengifo e Yvonne Barreto
Estudiantes de Licenciatura en Literatura
Entre
el 26 de abril y el 3 de mayo, en el marco
del Día Internacional de la Danza 2009, los
escenarios se quedaron cortos, entre 50.000
y 60.000 personas presenciaron la titánica
labor de Incolballet y las instituciones
colaboradoras. Se realizaron 28 funciones
artísticas en espacios públicos y privados
de 9 comunas y 4 instituciones educativas.
El público
caleño dijo ¡sí!
La lluvia no
fue un impedimento para que la ciudadanía
asistiera de principio a fin al Festival,
un público reconocido no sólo en su
asistencia, también en la aceptación y la
calidez con los artistas, que refleja la
sensibilidad del público y la eficacia en la
convocatoria por parte de los organizadores.
El público infantil asistió con gran
curiosidad a escenarios como el Teatro Jorge
Isaacs y Cali Teatro, la plazoleta de
Comfenalco y las comunas de la ciudad. Una
de las presentaciones que generó más impacto
fue ‘La Niña de los Fósforos’ de
Incolballet, muestra de danza y música, en
una excelente puesta en escena y un
acercamiento a la literatura clásica.
Carlos Paolillo, profesor e investigador
venezolano, observó un público muy variado,
al que 'hay que seguirle dando construcción'
, en especial con las nuevas generaciones,
'desde la escuela se puede incentivar y
educar para que asistan al teatro'.
Por su parte, el maestro
Miguel
Cabrera, historiador del Ballet Nacional de
Cuba, desde hace 41 años, considera que
la reacción del público fue afectivamente
calurosa, respetuosa, y sin duda, “ver todos
los teatros llenos fue una respuesta
entusiasta y motivadora”.
El mundo
danzó
Alemania,
Argentina, Cuba, Colombia, Estados Unidos,
España, Francia, República Checa, México y
Venezuela, se unieron en el lenguaje común
de la danza. Hubo una gran variedad
estilística, desde piezas del ballet
romántico puro como Guisell, clásicos como
el Quijote, el pájaro azul de la bella
durmiente y El corsario, hasta obras
contemporáneas como las presentadas por el
ballet de Carmen Roche. La oferta fue
diversa y aunque se buscaba que las
representaciones fueran asequibles a la
interpretación del público, esto no afectó
la calidad de las obras.
La
participación de Colombia dejó ver trabajos
individuales y de co-producción entre
Incolballet y el Colegio del Cuerpo; así
como la propuesta contemporánea de
exploración de Adriana Miranda con Azoe
Danza de Medellín, al igual que la juventud
y fusión creativa del grupo Kalus de Bogotá.
En el plano
internacional, Aráis Vigil, de Danza Hoy de
Venezuela, se llevó gran parte de los
aplausos con 'Hecho de Luz'; hubo clásicos
muy bien interpretados que llamaron la
atención del público, como el caso del
Ballet Bohemia de Praga (República Checa) y
el Ballet de Magderburg (Alemania). Este
también fue el caso de la presentación en el
Teatro Jorge Isaacs del Centro Coreográfico
Nacional de Nantes (Francia) que, además,
ofrece un trabajo muy novedoso y de alta
calidad. España sorprendió por su fuerza y
pasión, representadas por cuatro bailarines
de la Compañía de Carmen Roche, al igual que
la Compañía Tcuman Gloria Contreras
(México), que sumergió en el romanticismo a
los espectadores con cada presentación de
sus bailarines.
El Festival,
a pesar de autodenominarse de ballet, dió
apertura a la danza contemporánea,
permitiendo vínculos entre la rigurosidad
del ballet y los métodos experimentales,
espontáneos y flexibles. Para
Edward Martínez, artista del Colegio del
Cuerpo,
“estas
nuevas propuestas de danza, demoran en ser
aceptadas por el público, pero al confrontar
al bailarín en escena, se da un diálogo
interesante”.
Para Miguel
Cabrera, lo que más se debe destacar es la
calidad, disciplina, cohesión y la
versatilidad para enfrentar los estilos por
parte de Incolballet, que pudo trabajar una
obra como Guisell con bailarines invitados,
hacer una coreografía del argentino Jorge
Amarante en Tangueándonos, y un trabajo en
conjunto el Colegio del Cuerpo.
Avances del
Festival
Comparado
con sus versiones anteriores, hubo un salto
cuantitativo y cualitativo. Mientras el año
anterior se estima que la asistencia del
público fue de 40.000 espectadores, en esta
ocasión la cifra gira en un tentativo de
50.000 a 60.000. En el 2008, hubo 8 países
invitados, incluyendo a Colombia, este año
fueron 10 países con 14 compañías
participantes. 'Se logra que esta sea una
fiesta de la danza para el disfrute de todos
los caleños y a su vez para quienes vienen
de otros países. “Existe una atmósfera de
amistad porque el Festival no es
competitivo, cada participante da lo mejor
que tiene”, refirió Cabrera.
El venezolano Carlos Paolillo considera que
el Festival está muy bien posicionado para
ser tan nuevo y
poco a poco
se convierte en una referencia de lo que es
la danza en Colombia, porque existe un
esfuerzo por traer representantes del
movimiento dancístico a nivel mundial,
confrontando así experiencias en torno a la
danza desde el plano internacional y
nacional.
Danza para
todos
Los
escenarios propuestos para que el público
pudiera acceder fueron: La Plaza de Toros,
El teatro Municipal y Jorge Isaacs, La
Tertulia, el Centro Cultural Comfenalco,
Cali Teatro, Plazoleta del CAM, comuna 2,
parque La Flora, comuna 16, Centro
Recreativo Mariano Ramos e instituciones
educativas. En espacios como Siloé,
Aguablanca y Cosmocentro se llevaron a cabo
jornadas pedagógicas de danza, en las que se
enseñó al público sobre el ballet y sus
técnicas, usando como recurso didáctico una
pareja de bailarines.
Cali tiene
festival
En el
discurso de clausura el alcalde contempló
nuevos aportes para mejorar este evento
cultural, en especial porque existe el deseo
de proyectar a la ciudad como sede
latinoamericana del movimiento internacional
de ballet. |