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APUNTES SOBRE LA CRÓNICA EN COLOMBIA

En el marco del Seminario La Palabra 15 años, Juan José Hoyos, periodista experimentado de gran trayectoria, habló sobre la historia,  importancia, características y construcción que requiere la crónica, así como de su declive como género periodístico.

Por Juan José Hoyos*/ Edición: La Palabra/ Fotos: Andrea Mesa Villegas

La crónica está hecha para la gente común y corriente, pues no mitifica los hechos, ya que los pone al alcance de todo el mundo; además permite un mayor espacio para la voz personal, hay más posibilidad de comentar y de construir una estructura narrativa que atraiga la atención de los lectores.

Diría que la crónica es el género en nuestra tradición de periodismo hispanoamericano donde se da más libertad al autor, diferenciándose del reportaje por la gran investigación que éste último requiere. De todas maneras, qué importa que lo manden a uno a hacer un reportaje y haga una buena crónica, o que lo manden a hacer una crónica y haga un buen reportaje. Éstas terminan siendo discusiones académicas estériles, pues lo mejor que se puede hacer es olvidarse de todos los formatos y empezar a contar, a narrar, a poner por escrito lo que se ha visto, lo que se ha vivenciado. 

Hispanoamérica y la crónica

Casi siempre se cree que la crónica nos llegó por influencia del periodismo anglosajón, y resulta que la crónica está enraizada con nuestra tradición latina, como menciona Susana Rotker, pues la crónica moderna, la que aparece a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX en América, es un invento propio, de periodistas y escritores hispanoamericanos como José Martí, Manuel Gutiérrez Nájera, Rubén Darío, cuya obra periodística ha sido ignorada, y el argentino Roberto Arlt, entre otros. Las crónicas de estos autores empezaron a transformarse, permitiendo que se profesionalizara el oficio de escritor en las redacciones de los periódicos. Esto generó que por lo menos en el caso hispanoamericano, los escritores tuvieran un oficio “digno”, renovando con ello los estilos narrativos y revolucionando la prosa en el continente. A su vez hay que tener en cuenta, que el primer puente entre el periodismo y la ficción no lo construyeron escritores y cronistas como Tom Wolfe, Truman Capote, Gay Talesse, Norman Mailer y compañía, sino fundamentalmente, todos estos cronistas hispanoamericanos.

Colombia y la crónica

En el caso colombiano, la crónica permitió dinamizar la prensa e introducir formas narrativas modernas, sacudiéndose así toda esa retórica partidista del siglo XIX. Manuel del Socorro Rodríguez, Manuel Ancizar, Tomas Carrasquilla y Luís Tejada, son sólo algunos de los nombres de los más importantes exponentes de la crónica en Colombia. Ellos fueron las figuras que propiciaron la transición a una prensa moderna.

También quiero plantear que a pesar de los aportes de todas estas grandes figuras, creo que se ha perdido y abandonado la gran tradición narrativa inaugurada por la crónica, pues las nuevas generaciones que hay en los periódicos no la conocen, lo cual genera que opten por  escribir según como se los imponen los periódicos. Los periodistas se han equivocado en la apuesta histórica comercial, frente a medios nuevos como la televisión, la radio y los periódicos electrónicos que reducen, cortan y minimizan las historias. Entonces nacen las preguntas: ¿Dónde quedó la buena escritura?, ¿la buena investigación?, ¿los relatos bien contados?

Creo que uno de los aspectos importantes a mencionar dentro de este fenómeno de olvido, y que determinó la perdida de la crónica, es que la realidad en Colombia se volvió tan espeluznante, tan dura, que los periódicos colombianos vieron primero que ya no se podía narrar esa realidad tan cruda que se estaba viviendo, además de que empezaron a adquirir compromisos políticos. Además los espacios se volvieron costosos y los avisos publicitarios empezaron a tener más peso que los relatos que narran las realidades sociales, culturales, políticas y económicas del país. Lo que vemos es una falta de compromiso, de los medios informativos, por saber narrar lo que sucede en el país. Todos estos factores han contribuido a que se acabara esa tradición narrativa colombiana y también la tradición de investigar y se impusiera ese periodismo de información, de escritorio, en el que no hay análisis y profundización.

Sin embargo, a pesar de esta situación se podría pensar que el hecho de que aparezca el periodismo grafico favorece mucho a la crónica, pues obliga al periodista a ir al lugar y oír todo, a ver todo, a escuchar de primera mano los testimonios, alimentándose con esta presencialidad, el periodismo narrativo. Al final se podría concluir que posibilidades de rescate y renacimiento de la crónica, hay muchas, en el fondo lo importante, es salir a buscar las historias, empezar a narrarlas y darle a entender a las nuevas generaciones que más que buenos periodistas hay que ser buenos cronistas.


* Escritor, periodista y profesor colombiano.