Año Manuel Zapata Olivella 2020 – He visto la noche, de Manuel Zapata Olivella

He visto la noche, de Manuel Zapata Olivella


Título: He visto la noche
Autor: Manuel Zapata Olivella
Editorial Bedout, 1969
182 Páginas


Por: Valeria Saldaña Benavides
Estudiante de Economía




He visto la noche, de Manuel Zapata Olivella, Ediciones Bedout, 1969.


Hace algunos días tuve la suerte de toparme con He visto la noche, una obra del colombiano Manuel Zapata Olivella. Un fuerte y reconocido exponente de la literatura afrocolombiana. A través de este libro pude contemplar la lucha contra la discriminación por parte de diferentes comunidades, en particular de las negras.

Escrito en 1946, Manuel plasma en cada página varios aspectos que logra percibir durante un viaje con fines periodísticos realizado a los Estados Unidos. Antes del inicio de su travesía, sin siquiera estar dentro del territorio norteamericano, ya se le presentan penurias legales y económicas que denotan las dificultades enfrentadas por nuestro autor para arribar a tal lugar. A pesar de esto, y con ciertos sacrificios, Zapata logró atravesar la frontera que separa tierra mexicana de estadounidense.

Una vez cruzada dicha barrera entre países, el escritor comienza a padecer las contrariedades que supone la estadía de un extranjero en un territorio cruel y desconocido. Además de su calidad de foráneo, debe experimentar en carne propia algo mucho más difícil: la discriminación a causa de su color de piel.

Azotado por el frío, la intemperie, el hambre, la angustia de ser deportado al mínimo error, Manuel Zapata parece estar entre la espada y la pared en más de un momento. Lo que no sabe es que estas penosas experiencias solo marcan el inicio de desafíos mucho más grandes, pues a medida que recorre diferentes partes del territorio yanqui, más dura parece tornarse su travesía. Pero no todo es malo, ya que el autor logra comprender gracias a estas vivencias, el fuerte choque entre las casi fantásticas historias que se cuentan acerca del vivir de un negro en los Estado Unidos y lo que realmente se evidencia en las calles.

El escritor pasa por diferentes trabajos, así como también estados, en los cuales aprende de la vida que deben llevar los de su color. La denigrante situación que sufre en cada empleo e incluso en las actividades más cotidianas y fundamentales, parece despertar en él una chispa de inconformismo que cada vez se va acentuando más y más. Cuando visita el sur de los Estados Unidos, parece ser el momento decisivo para su lucha. Ahí Manuel se cuestiona con esa neutralidad que un escritor y periodista debe tener ante los escenarios que detalla. ¿Acaso él no era parte del problema al ser imparcial en situaciones que simplemente no tenían ninguna justificación? Con la decisión tomada, sus palabras parecen ya no tener barreras causadas por el idioma o por el miedo a ser deportado. Manuel no consiente más represión. Ahora tiene un profundo sentimiento de justicia por todos aquellos que fueron humillados o perecieron por un idealismo que no dejaba más que miseria, tristeza y devastación a las personas negras.

En un momento en el que todo lo vivido pareció arremolinarse frente a sus ojos. En un instante en el que todas las caras abatidas y cansadas que conoció se tatuaron en su alma, justo en ese punto, los gritos llegan a su cabeza. Son gritos de justicia. Son gritos que claman no más humillaciones. Son gritos de libertad. Zapata Olivella piensa con convicción y lo plasma en este fragmento:

“¿De qué te sirve tanto viajar si ahora nos olvidas? ¿Para qué tanto soñar y visitar nuestras chozas? ¿Por qué entraste a la cabaña pobre a solicitar abrigo si tu pluma no maldice nuestro dolor? Tú eres de nosotros, acuérdate de tu abuela, dobladora de tabaco; de tus tías bajo techos rotos; de tu madre que nunca ha podido visitar un trasatlántico, una de sus poquísimas ambiciones de mujer que ha visto el mar desde la infancia […] ¡Ea! ¡Ándate! ¡Jura que desde hoy, en donde quiera que te encuentres, bajo cualquier amenaza, lucharás por nosotros!”

A mi parecer son estas las palabras más fuertes contenidas en todo el relato, pues marcará la escritura del autor para siempre. La tinta que usará para plasmar sus ideas no solo será un líquido de color, sino que representará la contienda por un cambio, será la voz de aquellos que no pueden ser escuchados.

Hay algo impresionante en este libro, y es cómo el escritor busca, encuentra y comprende las raíces negras que unen a millones como él; en otras palabras, busca la verdadera identidad de su raza, ¿y por qué no?, el autodescubrimiento de sí mismo. Manuel Zapata Olivella se encarga de mostrar la problemática a través de diferentes sujetos y lugares, permitiendo así crear una perspectiva más amplia sobre los padecimientos de miles de personas negras que durante aquel tiempo, e incluso ahora, luchan por una merecida inclusión que una parte de la sociedad les arrebató sin piedad alguna.

Por último, debo decir que me pareció increíble la fortaleza que tenían aquellas personas conocidas por Manuel Zapata en los fortuitos encuentros, porque a pesar de tener que lidiar con injusticias diariamente, jamás dejaban su sonrisa, solidaridad y buen temperamento, armas realmente hermosas que no permitieron apagar el fuego que vivía dentro de ellos. Manuel sabe esto, y como lo denota este libro, buscará que de ahora en adelante, nada ni nadie intente apaciguar las llamas de un pueblo que merece salir de esas sombras en las que fueron obligados a vivir.




Manuel Zapata Olivella (1920 – 2004).
Foto: https://www.elheraldo.co/cordoba/lorica-declara-el-2020-como-el-ano-de-manuel-zapata-olivella-697254

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