Inicial
Editorial
Viaje a Argentina
Akira Kurosawa
Cartier Bresson
Premio de novela
Tomas Carrasquilla
Daniel Cassany
Imag-in-accion
Zudaca Sursystem
Apache Band
Raymond Carver
Contraportada

Contacto

     Http://cvi.univalle.edu.co

 

Akira Kurosawa (1910 – 1998). El emperador del cine 

Por: Jorge  Garcés Borrero*

Lo llamaban el “Emperador” porque era un “dictador” que contaba con una particular manera de acercarse a la esclavitud de los detalles y a la búsqueda de la perfección. Alejaba a las cámaras de sus actores, proponiendo amplios referentes y múltiples puntos de vista en todas sus historias, hasta llegar al extremo de despilfarrar toda el agua de un barrio para crear la tormenta en la escena inicial de la película “Rashomon”. Todavía no se sabe cuánta agua necesitó  en la batalla final de “Los Siete Samuráis”.

Adoleciendo: 

Akira fue el más joven de ocho hijos, quienes vivían en un suburbio de clase media alta en Tokio, en una familia descendiente de una línea de antiguos samuráis. Su hermano mayor, Heigo, tuvo un profundo impacto en él: en 1923, cuando ocurrió el terremoto que destruyó a Tokio y que mató a más de 100.000 personas, Heigo le enseñó a enfrentar la tragedia, porque la única manera de vencer el terror es mirándolo a la cara, desenmascarándolo. Pero su hermano Heigo, unos años más tarde, se suicida y a los cuatro meses fallece el mayor de sus hermanos, dejando a Akira como el único hijo varón.

Akira también participó en luchas sindicales, escribiendo varios artículos para un periódico radical, mientras pensaba si se convertía o no en pintor. A pesar de estas actividades, que èl mismo calificó de "imprudentes", más adelante nunca se consideró a sí mismo como un comunista y mucho menos como un pintor.  

Testimonios:

El director de cine Antonio Dorado considera que “Los Siete Samuráis” y “Sueños” son definitivamente las mejores películas de Kurosawa: “Akira fue un autor influenciado por la cinematografía occidental de Hollywood y reinterpretó la cultura hollywoodense con poesía y otros valores. Por ejemplo, “Rashomon” es una película donde el punto de vista es renovador, porque marcó su mirada de Occidente, involucrando a los espectadores como auténticos jueces de la historia. Su relación con los distintos géneros cinematográficos, como lo son la aventura, el melodrama y el cine social, todos sin excepción, mantienen una firme postura de autor”.  

El profesor Ramiro Arbeláez sostiene que `Los Siete Samuráis` es una obra, inclusive por encima de Kurosawa y es el director de cine japonés con mayor reconocimiento en la cultura occidental. Sus películas son historias que tienen que ver con la tradición oriental, donde surgen valores tales como el honor, la dignidad, la lealtad, con personajes sumamente densos. Akira es más un autor que un director, que emplea referencias estéticas, temáticas morales y donde la estética es la sobriedad. Construye sus películas en base al paisaje y a figuras que se desenvuelven en un espacio, donde la composición siempre está jerarquizada”.

Con la película “Rashomon” (1950), Kurosawa ganó el León de Oro en el Festival de cine de Venecia y el Oscar a la mejor producción extranjera en 1951. “Rashomon” logró que el cine japonés fuera conocido en todo el mundo y dio nombre a un tipo de narrativa conocida como el “efecto Rashomon”, y donde se narra una violación ocurrida en  el siglo XI. El profesor Oscar Campo afirma “La película “Rashomon” es una historia narrada desde distintos puntos de vista, que desconfigura el modelo clásico de Hollywood”, a pesar de que  algunos críticos japoneses acusaron a Kurosawa de ser "demasiado occidental".  Pero en algo tenían razón: se han hecho muchas versiones de “Los Siete Samuráis” en diversos géneros cinematográficos, como el Western, la ciencia ficción y el cine de artes marciales.

En 1980, Akira recibió el Òscar por su trayectoria y filmó “Kagemusha”, con la ayuda de George Lucas y Francis Ford Coppola, recibiendo por esta cinta la Palma de Oro del Festival de Cannes.

En 1984 filma “Ran”, una adaptación de Shakespeare, al realizar la versión cinematográfica de “El rey Lear”. En 1990 comienza el rodaje de “Los sueños de Akira Kurosawa”, con la producción de George Lucas y Steven Spielberg. Sus dos últimos trabajos fueron “Rapsodia”, de 1991 y “Madayayo”, de 1993.  

El misterio de Mifune:

Pero no es posible hablar de Akira Kurosawa sin Mifune o de Marx sin Engels. Mifune fue la principal estrella del cine japonés, en gran medida gracias a la proyección internacional que le concedió su presencia en las principales películas de Akira Kurosawa y su meritoria participación en varios títulos del cine norteamericano. En 1939 Mifune se alistó en la Armada, pero su talento con la fotografía lo condujo a la unidad de fotografía aérea y allí pudo aprender los fundamentos del arte cinematográfico.  Mifune entabló una amistad con Akira, quien le favoreció con un papel destacado en su película “El Ángel Ebrio”, el primero de los numerosos largometrajes que rodaron juntos. Al mismo tiempo, participó en películas de enorme repercusión internacional, como “Rashomon”, “Los siete Samuráis” y “Trono de Sangre” (1957), acentuando su fama en el extranjero, plasmada en dos premios al mejor actor en el Festival de Venecia, en 1961 y 1965. Mifune acabó convirtiéndose en una especie de “aristócrata del cine japonés”, respetado unánimemente y querido por el gran público. Pero es un misterio el progresivo deterioro de su relación con Kurosawa, pese a que ambos trabajaron en más de 150 películas y programas de televisión juntos. Lamentablemente, la  mayoría de estos trabajos nunca se han visto.  

La inevitable influencia:

Algunas de las películas de Kurosawa son adaptaciones de obras de William Shakespeare, por ejemplo, “Trono de Sangre” y Macbeth, mientras que “Los Canallas Duermen en Paz” tiene ciertos paralelismos con Hamlet, aunque no está claro que se base en ella.  

Kurosawa también dirigió adaptaciones de obras literarias rusas, incluyendo “El Idiota” de Fiodor Dostoievski o “Donzoko” (“Los Bajos Fondos”), una obra de Máximo Gorki. Ikiru, titulada Vivir, que se basa en la obra de León Tolstoi. Lo mismo ocurre con los  “Los Siete Samuráis”, encapsulados en la tragedia clásica griega de Esquilo, “Los Siete contra Tebas”. Kurosawa tejió la cultura japonesa y miró del cenit al nadir, de Oriente a Occidente, como Don Quijote a los molinos de viento y se preguntaba, “¿los duraznos se compran pero un huerto de duraznos se puede comprar?” Y otras veces afirmaba, “hay noches más claras que el día, porque podemos ver las estrellas”…

Fotos: Internet. Estudiante de Comunicación Social – Periodismo. Universidad Autónoma de Occidente.  jaygarces@hotmail.com